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Articulaciones crujientes o crocantes: ¿Es bueno o malo?

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Ni lo uno ni lo otro sino todo lo contrario, como diría Cantinflas. Es algo muy común, a menos que esté acompañado de dolor no es motivo de preocupación. A veces suenan las rodillas cuando nos ponemos de pie, otras veces es el cuello cuando giramos la cabeza, los tobillos también pueden ser ruidosos. Una amiga no podía llegar tarde a la casa porque los tobillos sonaban tan fuerte, que apenas daba el primer paso despertaba a sus padres.

Durante mucho tiempo existió un gran debate al respecto, pero en 2015 lograron visualizar lo que ocurría gracias a la resonancia magnética en tiempo real. Ahora sabemos que la mayoría de los sonidos son por burbujas de aire que se forman en los espacios articulares. Este ruido ocurre en articulaciones donde existe un fluido que separa los dos huesos, aunque la articulación tenga más superficies involucradas por ejemplo en las rodillas, codos y hombros. Las articulaciones se separan por movimientos diarios o puede ser a propósito, como las técnicas que emplean los osteópatas. Cuando esto ocurre, la presión en el espacio articular disminuye y produce gases dentro del líquido sinovial.

Estos sonidos pueden asustar un poco, sobre todo si uno no está acostumbrado; pero en términos generales no son indicadores de que algo esté mal. A mí me suena mucho la cadera, pero he visto que desde que practico Pilates y pienso en alargar y darle espacio a esa articulación en particular suena menos y con menos frecuencia. Como dijimos antes, no es malo que suenen, pero a veces puede ser molesto. También es importante resaltar que si produce dolor o está acompañado por limitación en el movimiento es necesario consultar con el médico.

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